Bitácora

Cuaderno de Bitácora nº 22

Enero 2014

Reseña 25º Aniversario del SCFBI

19 octubre 2013

Este curso, el número 25, se extrajo de la serie. En el transcurrir de las edades de los seres humanos, este número no es cualquiera. El número 25 lo asociamos con un significante preciso, plata. Es este el metal de más alta conductividad.

Entonces, festejar el aniversario de plata, podría decirse, hace referencia a la conducción de veinticinco años de un deseo decidido, sostenido en el SCFBI, con un trabajo continuado e intenso en torno a la formación en psicoanálisis con una orientación precisa, la orientación lacaniana mantenida por J.-A. Miller, como precisó Mónica Marín, en la apertura de la jornada de trabajo.

Tres mesas que contuvieron los diferentes espacios de aprendizaje y transmisión y una conferencia final entorno a un uso nuevo del significante autismo dentro del campo de la salud mental y pública del mundo occidental.

La Primera Mesa, Sobre La Presentación de Enfermos, coordinada por Julio González y, animada por el Dr. J.-D. Matet, a través de los trabajos presentados por Estanislao Mena, Oscar Ventura y Félix Rueda, nos hizo retrotraer a la subversión fundamental que aportó el psicoanálisis mismo, cómo ocupar un lugar para hacerse enseñar por el paciente, despojándose de todo saber sobre él, sosteniéndose desde una dimensión transferencial, destacando que la enseñanza sobre la Presentación de Enfermos no hace referencia al diagnóstico o la clasificación clínica como tal, sino a la manera en la que el sujeto se muestra en su singularidad en una escena determinada , donde el analista ocupa un lugar como analista controlado.

En el debate se abordaron las condiciones para que pueda funcionar el dispositivo de la Presentación de Enfermos, conversando sobre la posición del analista en dicho dispositivo, los efectos sobre el paciente, los efectos sobre los alumnos del campo freudiano y, sobre el funcionamiento de los servicios que la acogen.

Se señaló cómo para el Campo Freudiano hoy, se hacen necesarios trabajos de investigación que nos ayuden a saber cómo mantener el Ideal de la Presentación de Enfermos; es decir, cómo sostener en la actualidad este lugar dúctil a no esperar un sentido donde se aloja una manera particular de escuchar a un paciente , en una posición en la que, el analista se encuentra en posición de analista controlado, sosteniendo lo que está en el centro de cada presentación de enfermos; la dimensión transferencial, la dimensión del fracaso del lazo social y la dimensión del goce del sujeto respecto al lenguaje.

Cómo hacerlo posible en el discurso contemporáneo, cómo sostener escuchar en directo el dolor de existir de los pacientes sin el apoyo del Nombre del Padre.

El debate de la segunda mesa, bajo el título de La enseñanza del Psicoanálisis, a través de los trabajos realizados por Manuel Fernández Blanco, Esthela Paskvan y Gustavo Dessal; la coordinación de Miquel Bassols y la animación de Marco Focchi, giró alrededor del concepto de enseñanza en el Instituto del Campo Freudiano.

Miquel Bassols abrió la mesa recordando cómo el tema sobre qué quiere decir enseñar en psicoanálisis es un tema recurrente en el instituto y, como no hay enseñanza sin un trabajo de investigación, trabajo de transmisión de un saber inédito, singular.

Los trabajos se centraron en las diferencias entre enseñanza y transmisión, enseñanza y acto analítico, y, enseñanza y didáctica y su relación con la formación del analista.

Se conversó entorno a la paradoja del enunciado “Enseñanza del psicoanálisis”, desplazando el enunciado en dos ejes de trabajo: lo que el psicoanálisis enseña y cómo enseñarlo.

Se destacó la disyuntiva entre enseñanza, que hace referencia a lo general, al para todos, a lo programable y la transmisión del saber, que hace referencia a los efectos de sujeto obtenidos bajo transferencia, es decir, a lo particular aprendido en la experiencia del análisis propio y de la práctica del control, saber que implica un más allá de la operación de alienación a los conceptos del psicoanálisis. Entonces, la formación del psicoanalista que no es producto de la alienación, aunque no es sin ella tampoco, sino de otra operación, la operación de separación, operación que introduce un más allá, y que sólo es posible bajo transferencia. Operación de separación que implica un trabajo de investigación, tomando este significante todo su peso para el progreso del psicoanálisis mismo (G. Dessal)

Así del analizante que entra al trabajo no queriendo saber nada de su lugar de objeto y, cómo bajo transferencia y, con un trabajo orientado a lo real, sale dueño de un saber sobre su modo de gozar propio, singular (E. Paskvan). Entonces, es desde este saber singular, desde su elaboración y posterior transmisión que se descompleta la enseñanza y se hace avanzar al psicoanálisis mismo en “un movimiento de formación permanente, elevando la formación analítica a la dignidad del síntoma analítico sobre el objeto a que lo causa y, no de la adquisición de habilidades profesionales, al uso del discurso universitario” (M. Fernández Blanco).

La tercera mesa, hizo lugar a los casos clínicos. Felicidad Hernández, Miguel Ángel Vázquez y, Francesc Vilá presentaron las enseñanzas de casos clínicos ahora dentro del espacio privado de cada consulta, los dos primeros, y en las instituciones donde se realizan los ciclos de Sesiones Clínicas organizadas por el SCFBI, donde cada psicoanalista dejó sobre la mesa la enseñanza singular que para sí le enseñó cada caso, ofreciéndola a modo de trabajo de investigación sobre clínica psicoanalítica orientada hacia lo Real, verificando los efectos que en cada caso se han producido.

Mónica Marín, coordinadora de la mesa, contribuyó con sus preguntas y aportaciones al debate que animó Eric Laurent entorno a lo que enseñan los casos, uno por uno, en relación a la dirección de la cura de/para cada sujeto y los efectos producidos, lo que en términos freudianos diríamos como otro destino respecto a la pulsión, otro tipo de arreglo sintomático menos perjudicial para poder sostener la existencia. El caso que presentó Felicidad lo verifica con la construcción de la escritura como piel; el caso del niño autista presentado por M. A. Vázquez, enseña, verifica los efectos de la cura analítica en un niño autista que, al inicio nos muestra un mundo sólo circuitos, sin huecos, con una repetición mortífera, y, como el analista se instala para permitir salir de esta mortificación, permitiendo una invención propia , produciendo en este caso, los bordes, el elemento y el lugar, el paso a la representación tridimensional y la articulación de una representación de sí mismo. Por lo tanto, los casos, uno por uno, nos enseñan aquello que funcionó para encontrar su modo de arreglárselas con lo Real. Una vez más, verificamos que el psicoanálisis nunca plantea una teoría que se desarrolle con independencia de una práctica.

El trabajo que aportó F. Vilá giró en relación a la investigación sobre cómo situarse y servirse de las sesiones clínicas en los lugares de la Red de la Salud Mental hoy, para alojar lo vivo de la clínica que albergan.

Las tres mesas dieron cuenta del saber que enseña el psicoanálisis de orientación lacaniana, de los modos de aprehenderlo caso por caso, de los modos de su transmisión a través de sus diferentes espacios.

La jornada de trabajo concluyó con la Conferencia de Eric Laurent, Las paradojas de Los autismos, en la que se destacó entre otras cuestiones cómo en el momento actual no hay un problema de salud pública con más implicaciones que el autismo y lo que de él se desprende.

El Dr. Laurent enfatizó como en la historia de la clínica nunca se ha conocido un problema de extensión como éste , alcance que no se comprende bien y, sobre el cual se están tomando decisiones que son determinantes para la vida de estos niños y sus cuidadores, padres, maestros.

Estamos asistiendo a una verdadera batalla en diferentes exigencias sobre el autismo: por la causalidad, por la identificación y el diagnóstico, por los métodos de intervención, por el uso e interpretación del objeto autístico, la relación con este objeto autístico, etc.

Sin embargo, matizó que la piedra angular de esta batalla en múltiples frentes, es, permitir que cada niño elabore, con sus padres, un camino propio para proseguirlo después en la edad adulta. Se trata, entonces, de una batalla por la diversidad.

Cómo introducirnos en el mundo de cada autista, para desde él acompañarlo en sus invenciones propias que le permitan alojarse en el universo que llamamos humanidad. Dejándonos enseñar por ellos, descubrimos la topología particular del espacio propio del sujeto autístico a partir de las especificidades del objeto al que se vincula, acerca de los circuitos del objeto articulados con el cuerpo mediante bordes de goce, su interés por lo que no se ve, los enganches realizados a dobles para suplir la ausencia de imagen del cuerpo, etc., y, especialmente, estos niños nos enseñan, ellos mismos, la relación tan especial que tienen con las estructuras fundamentales de nuestro mundo. Subrayó entonces, como la clínica del autismo es una clínica fundamental para saber más sobre la constitución del trauma de la lengua y de la estructura del espacio que lleva la lengua con ella, esta topología particular del Otro. Se trata de dejarnos enseñar y no obstaculizar ese saber para aprender nosotros mismos y avanzar en el conocimiento de la clínica psicoanalítica.

María Verdejo Nuño

 


SCFBI, Seminario VII “La ética del psicoanálisis” (Presentación del Seminario) a cargo de Enric Berenguer

26 noviembre 2013

Lacan nos dice que hay una historicidad de la ética y habría que ver cómo entra el psicoanálisis en esta serie de transformaciones de la ética.

Por ello, el docente comienza por centrar su exposición acerca de la actualidad de una dimensión de la ética que surge en Europa en el S. XVIII y que Lacan llama “el hombre del placer”. Lacan constata ya en el obra de Freud, el fracaso de ese proyecto. Para Freud, el placer no es un buen índice de lo real.

Otro eje de reflexión de este texto es la referencia a Kant, ya que hay una relación entre la ética del hombre del placer y el advenimiento del discurso de la ciencia. Esto último tiene efectos de conmoción en el mundo en lo que el docente denomina un trípode: por un lado la religión, por otro la política y por último en la ciencia en sí misma. Berenguer analiza los aportes de Descartes y luego de Newton, ya que para él está en juego una lectura sobre la función del discurso de la ciencia en el origen de la modernidad.

Una pregunta se repite ¿qué es lo real y de qué manera se accede a lo real? Freud plantea cierto imperativo ético: el Sujeto debe orientarse por ese real inaccesible. Esto sintetiza la posición ética del psicoanálisis con respecto a otras disciplinas. Lacan se pregunta en este seminario ¿qué podría ser la brújula para lo real? Lo que Lacan capta es que para Freud hay una experiencia de la pérdida inscrita para el sujeto. Ese agujero sería la brújula para lo real. Se trata de ver cómo se subjetiva esa pérdida. La cuestión de la ley y la prohibición es fundamental.

Para finalizar el docente enfatiza que en este seminario se trata de cómo conectar la dimensión del deseo con lo que es un proyecto de una ética para el psicoanálisis. Hay una tentativa de pensar una ética del deseo. Lacan sitúa al deseo como una cierta subjetivación, una toma de posición y un cierto hacer el Sujeto con algo de lo real que lo habita. Pero no pierde de vista la dimensión de un deseo fundamental “de sentido” que a su vez sería una pantalla frente a lo real.

Diana Echeverria Pascual

 


Seminario VII “La ética del psicoanálisis” a cargo de Monserrat Puig

14 diciembre 2013

Montserrat Puig nos presenta cinco capítulos del Seminario sobre la ética enmarcados bajo el título “Introducción de La Cosa” (Capítulos del II al VI). Toda adquisición de saber tiene un coste subjetivo ya que pasa por la experiencia de uno mismo. La lectura requiere de un esfuerzo, un consentimiento. Hay pues que pagar un precio.

La búsqueda de una moral

“Mi tesis es que la ley moral, el mandamiento moral, la presencia de la instancia moral, es aquello por lo cual, en nuestra actividad en tanto que estructurada por lo simbólico, se presentifica lo real- lo real como tal, el peso de lo real.” (Lacan, 30)

El bien ha sido el eterno objeto de la investigación filosófica y moral. Pero en psicoanálisis la investigación sobre la cuestión ética difícilmente podrá sostenerse en la noción del bien. ¿Por qué? Sencillamente porque el bien es fundamentalmente negado por Freud. Entonces lo que el análisis de esta dimensión moral nos muestra es que hay “algo” que se resiste a ser reabsorbido. Es algo que de inmediato se presenta con un carácter muy particular de maldad. Freud lo va acotando cada vez más hasta conseguir aislarlo en El malestar en la cultura. Lo dice así, “La conciencia moral se muestra más exigente, más cruel, cuanto menos la ofendemos”.

Entonces, cuanto más virtuosos, más forzamos a la conciencia moral a buscarnos en la intimidad de nuestros propios impulsos y deseos. Esta es la paradoja de la conciencia moral. Y precisamente es allí donde el análisis nos enseña que hay en el fondo del hombre algo que podemos denominar como El odio de sí.

La cuestión de la verdad

La pregunta ética está ligada a la cuestión de la verdad. Para el psicoanálisis no se trata de una verdad exterior al sujeto (Universal) sino de una dimensión de la verdad que el propio sujeto desconoce, oculta para él mismo, es una verdad que opera más allá del sujeto, una verdad que es al mismo tiempo particular y oculta. Y que está bañada por la cualidad de lo imperioso de su deseo, algo que no puede dejar de querer, este empuje imperioso está en el ser humano siempre provocando un comportamiento que no es conforme a la ley, es por tanto, extraviado y atípico. Una verdad que empuja al sujeto, sin saberlo, y que lo lleva a algo extraviado.

Das ding

El das Ding es lo que orienta el deseo del sujeto, siendo al mismo tiempo exterior y excluido del mundo, no obstante lo orienta. Aquello que estando en el interior del ser humano es también lo más ajeno a él. Es extranjero a él e incluso hostil. Es el núcleo de real del sujeto y como tal el sujeto debe defenderse de ello para organizarse con su maquinaria simbólica e imaginaria. Por esto se trata de una orientación ética del sujeto ya que lleva implícita la relación con aquello que es excluido de entrada.

Todo el aparato psíquico no es más que una defensa frente a lo real. El sujeto miente sobre el goce encontrado en su satisfacción. Es por esto que Lacan señala que esta pulsión no está lejos del campo del DAS DING, en torno al cual nos anima a centrar las cuestiones que nos conciernen en este seminario.

“Das Ding – en el punto inicial, lógica y a la vez cronológicamente, de la organización del mundo en el psiquismo- se presenta y se aisla como el término extranjero en torno al cual gira todo el movimiento de la Vorstellung, que Freud nos muestra gobernado por un principio regulador, el llamado principio del placer.” (Lacan, 74)

¿Cuál es la relación del sujeto con lo real? Se trata de la introducción de La Cosa en la ética del psicoanálisis como aquello que se encuentra en el centro de la acción humana. Debemos, pues, leer la acción humana desde das Ding. Das Ding está en el lugar de lo real.

Cosme Sánchez Alber

 


 

Equipo de Bitácora 22

Diana Echeverría, Inma Erraiz, Esther González, Angelines Monreal, Cosme Sanchez, Susana Viar, Ana Zabala (responsable)

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