"Pegan a un niño. Contribución al conocimiento de la génesis de las perversiones sexuales", Sigmund Freud (1920)

(Referencia del Seminario 6 de Jacques Lacan, El deseo y su interpretación)

Carolina Rodríguez*

 

Texto escrito por Freud en 1919 en el que trata de ampliar el conocimiento de la génesis de las perversiones sexuales en general y del masoquismo en particular. Esta referencia se va a centrar únicamente en parte del análisis que hace Freud de la fantasía de paliza en mujeres, que es a la citada por Lacan en el capítulo 7.

Freud nos dice que la representación-fantasía “Pegan a un niño” es confesada con sorprendente frecuencia, por personas que están en tratamiento a causa de una histeria o una neurosis obsesiva.

A esta fantasía se anudan sentimientos placenteros, y generalmente una satisfacción onanista. Su confesión se hace siempre con titubeos, con más vergüenza y sentimiento de culpa que otras comunicaciones de la vida sexual infantil.

Las primeras fantasías de paliza aparecen en edades tempranas, a los 5 o 6 años pero posteriormente, cuando el niño co-presencia en la escuela como otros niños son azotados, estas fantasías se refuerzan y modifican su contenido. Puesto que la fantasía terminaba en un acto de satisfacción autoerótica placentera, cabría esperar que ver en la realidad como otro niño es azotado, también produjera goce, sin embargo, esto no era así, de hecho producía una sensación de repulsa que en algunos casos llegaba a hacerse insoportable.

Cuando Freud trata de averiguar algo más sobre estas fantasías, ¿quién es el azotado, es el fantaseador u otro niño?, ¿quién azota, un adulto, el propio niño?, lo único que recibe es una esquiva respuesta: “No sé nada más sobre eso, pegan a un niño” -hay que decir que la traducción del alemán e incluso del francés seria Se pega a un niño, pero que en castellano no se admite corrientemente.

Freud basa el texto en el estudio en profundidad de 6 casos, 4 mujeres y 2 hombres. Sin embargo, para estudiar los cambios que se producen en la fantasía de paliza a lo largo de su historia evolutiva, es decir, cambios en los vínculos con la persona fantaseadora, su objeto, contenido y significado, Freud se centra en las fantasías de los cuatro casos de sexo femenino.

A partir de estos va a describir 3 fases en la fantasía.

Primera fase: el niño azotado nunca es el fantaseador. Es otro niño, generalmente un hermano si lo hay. Puesto que puede ser un hermano o hermana no hay un vínculo constante entre el sexo del fantaseador y el azotado.

La persona que pega, es al inicio un adulto indeterminable, que posteriormente se vuelve reconocible, de forma clara y siempre, en la figura del padre.

Esta fase se recuerda conscientemente y se la puede llamar sádica, aunque el fantaseador nunca es el que pega.

Se formula como: “El padre le pega al niño” y Freud añadirá, “El padre pega al niño que yo odio”.

En la segunda fase, que Lacan cita íntegramente en la página 141, la persona que pega sigue siendo el padre, pero el azotado es el propio niño fantaseador. Tiene un carácter masoquista.

Se formula como “Yo soy azotado por el padre” (a diferencia de la anterior se formula en voz pasiva, soy azotado, no el padre me pega. Habría inversión de sujeto-objeto).

Para Freud esta es la fase más importante y de consecuencias más graves. Nunca es recordada, nunca ha devenido consciente y es una construcción del análisis.

La Tercera fase se aproxima a la primera. Es consciente. La persona que pega nunca es el padre, o es una persona indeterminada o es un subrogante del padre como un maestro. Los azotados son ahora muchos niños, varones, y el fantaseador no sale en la escena “seguramente estoy mirando”.

El carácter esencial que diferencia a esta fantasía de la tercera fase, de la de la primera, y que establece el nexo con la segunda, es que la fantasía de esta tercera fase es portadora de una excitación intensa, sexual y que procura satisfacción onanista.

Freud se pregunta de qué manera esa fantasía sádica de unos niños desconocidos que son azotados ha llegado a ser patrimonio duradero de la aspiración libidinosa de la niña.

Para responder prosigue en su análisis. Sitúa la fantasía de paliza en la lógica edípica.

En la primera fase decía “El padre pega al niño que yo odio”, que el padre azote al hermano significa una destitución del amor y una humillación de este. Ello quiere decir “El padre no ama a ese otro niño, me ama solo a mí”. La fantasía satisface los celos y la rivalidad y dudosamente se la puede calificar de sexual.

Esta fantasía de la época del amor incestuoso es invertida como castigo por la conciencia de culpa “No, no te ama a ti, pues te pega”. La fantasía se vuelve masoquista en la segunda fase. Sin embargo, para Freud esta transformación del sadismo al masoquismo no puede ser causada únicamente por la conciencia de culpa, la moción de amor ha tenido que formar parte en el proceso. La organización genital recién alcanzada experimenta un rebajamiento regresivo a la fase sádico-anal. “El padre me ama” entendido en sentido genital se transforma en “soy azotado por el padre”. Este ser azotado es ahora una conjunción de conciencia de culpa y erotismo, es decir, es el castigo por la referencia genital prohibida y también su sustituto regresivo, recibiendo de esta última la excitación libidinosa que hallará descarga en actos onanistas.

La fantasía de paliza de la tercera fase sería una sustitución, el padre es sustituido por un maestro, y el fantaseador por muchos niños indeterminados. La fantasía es sádica en su forma, pero la satisfacción que se gana con ella es masoquista. El maestro, sustituto del padre, pega a unos niños, sustitutos del fantaseador, mientras este está mirando.

Para Freud, el resultado más notable de este examen es que la perversión ya no se haya aislada en la vida sexual del niño, sino que es referida al amor incestuoso de objeto, al complejo de Edipo del niño. Surge sobre el terreno de ese complejo, y luego de ser quebrantado permanece, a menudo solitaria, como secuela de él, como heredera de su carga libidinosa y gravada con la conciencia de culpa que lleva adherida.

 

* Trabajo presentado en la clase del 14 de febrero de 2015 del Seminario del Campo Freudiano de Bilbao, Curso 2014 – 2015, dedicado al Seminario 6 de Jacques Lacan

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