¡No se suiciden!

Anna Aromí*

En 1996 una profesora de Psicología de la Universidad de Vitoria asistió al Stage del Grupo de Investigación Psicoanálisis-Pedagogía de Barcelona. El tema del Stage era “Malestar en la educación: nuevas reformas, viejos problemas”, su apertura estuvo a cargo de Hebe Tizio.

Al año siguiente, 1997, la misma profesora, Carmen Maganto, volvió al Stage con cuatro colegas suyas: Carmen Isamendi, Blanca Martínez y Rosa Barbero, psicólogas trabajando en el campo educativo, y Matilde Lamas, maestra. La conferencia inaugural del Stage “¿De qué somos responsables?”, estuvo a mi cargo. Juntas, decidieron solicitar que alguien del Grupo de Investigación viajara a Vitoria para realizar alguna actividad regular.

Los Stages habían sido para ellas un momento de ver y deseaban proseguir. Carmen Maganto y Carmen Isasmendi se pusieron en contacto con Hebe Tizio, que les indicó que me dirigieran su pedido. Por mi parte les expliqué que, si aceptaban mi propuesta, nuestro marco de trabajo estaría referido al Campo Freudiano y acordamos organizar, con la misma orientación que el Grupo de Barcelona —conexiones entre psicoanálisis y pedagogía—, un primer seminario sobre el tema de la responsabilidad.

Hubo un intento, fallido, de que el Gobierno Vasco subvencionara la actividad. De inmediato se movilizaron para organizarlo por su cuenta. Varias interesadas participaban en la Comisión de Clínica del Colegio Oficial de Psicólogos de Alava, pidieron el local y se les concedió. En marzo de 1998 se realizó el primer seminario. Entre educadores y psicólogos acudieron diez personas. Se instaló un work in progress que continúa hasta hoy.

La transferencia

Estos primeros encuentros se inscribían en una serie de transferencias anteriores.

Por el lado de los profesionales de la educación, Barcelona era el significante de una potente transferencia de saber y de saber-hacer. Una larga tradición, entroncada en movimientos progresistas y antifranquistas, se refería a las Escoles d’estiu (Escuelas de Verano) de Rosa Sensat, espacio de renovación pedagógica al que acudían año tras año profesionales de todo el Estado español. Los Stages del Grupo de Barcelona habían sabido recoger algo de ese espíritu.

Por el lado de los psicólogos existía el precedente de formadores de orientación dinámica que, desde Barcelona y Madrid, se habían desplazado a Vitoria en diferentes épocas. Algunos psicólogos se habían formado también con terapeutas familiares de orientación sistémica que viajaban desde Madrid.

Por su parte, el Seminario del Campo Freudiano había llegado a Vitoria en 1995, sostenido por algunos miembros locales de la entonces EEP-España, fundamentalmente por docentes de Bilbao. El Seminario se interrumpió por diversos motivos, entre otros la crisis de la AMP que en 1998 tuvo efectos muy negativos en una ciudad de tamaño discreto: Vitoria, a pesar de ser sede del Gobierno Vasco, cuenta apenas con 230.000 habitantes. Desde esa interrupción, sus participantes tuvieron que repartirse entre el Seminario del CF de Bilbao y el de San Sebastián.

La experiencia

La experiencia hace quince años que dura. La organización, simple, eficaz y siempre amistosa, ha corrido a cargo de Carmen Isasmendi, Matilde Lamas, Ana Zabala y Blanca Martínez, entre otras personas.

En el trayecto se han realizado 26 encuentros y de las 10 personas del incio se pasó a unas 18-20 personas de media. En total han participado unas 60 personas, entre educadores y licenciados en psicología.

Como decíamos, el Grupo de Vitoria nació inspirado en el Grupo de Investigación Psicoanálisis-Pedagogía. Su programa de trabajo no era idéntico pero sí paralelo y, poco a poco, una parte importante de los participantes fueron acudiendo una vez al año al Stage de Barcelona. La revista El Niño sirvió con frecuencia de referente teórico y bibliográfico.

Lo más característico del grupo es el ambiente de trabajo que se ha ido estableciendo, el work in progress que decíamos al inicio. Hay una gran participación y se habla de las cuestiones y dificultades de las prácticas sin queja y sin inhibición. El rasgo que se encuentra cada vez en la evaluación anual, es una claridad en los conceptos y temas, tal como los propone la orientación lacaniana, que permite una “apropiación” de éstos, un poder usarlos para situarse mejor en las prácticas, tanto clínicas como educativas. Y también una alegría en el encuentro que ha tejido vínculos de amistad y de trabajo.

Progresivamente fue apareciendo en algunos participantes un deseo de vincularse con el Campo Freudiano y con la Escuela (ELP). Me percaté definitivamente de ello en unas Jornadas sobre el pase en Madrid donde me encontré, con agradable sorpresa, con varias personas de Vitoria. En diferentes tiempos varias personas del grupo pidieron análisis en Barcelona, Madrid y Bilbao. También los controles se reactivaron.

Momento actual

En 2005, cuando para mí se concluyó una etapa, dejé la coordinación del Grupo de Investigación Psicoanálisis-Pedagogía de Barcelona, que durante años había sostenido con Hebe Tizio y Violeta Núñez.

Informé de ello al Grupo de Vitoria, por si deseaban que otra persona me sustituyera, pero prefierieron que fueran yo quien continuara viajando. No era completamente claro para mí que fuera la buena decisión, pero fuí dócil a ese deseo proponiéndoles entonces un cambio en la orientación, un dejar caer algo del discurso pedagógico y un poner más en primer plano el psicoanálisis, en el sentido de su utilidad pública. Estuvieron de acuerdo y ese mismo año estudiamos con provecho “La política de las cosas”, de Jean Claude Milner.

Tenía una interpretación del momento: se necesitaba abrir un horizonte. El grupo provenía de un encuentro “traumático” en Sitges, ese “trauma” había causado un deseo que impulsó el trabajo durante un tiempo, pero era otro momento. Me había asesorado con los responsables de la SCB-ICF, Miquel Bassols y Hebe Tizio sobre las posibilidades de vincular al grupo con el Instituto y ellos me indicaron que para hacer un Seminario de Fundamentos, por ejemplo, tendrían que movilizarse para obtenerlo. Y producir textos ellos mismos.

En 2006 un brainstorming se puso en marcha. ¿Qué querían hacer? Se trataba de pasar de una posición más bien recepetiva, a movilizarse para tener una presencia en la ciudad. ¿Cómo hacerlo? ¿Una biblioteca se psicoanálisis? ¿Una pequeña asociación de amigos de la orientacion lacaniana? Andábamos desorientados: ellos no sabían qué hacer y yo tampoco.

Salimos del impasse, como suele suceder, con la brújula del deseo apoyada en la fuerza del trabajo. Acordamos organizar una jornada, aprovechando temas que se habían trabajado, se habían incorporado y se podían transmitir y también los contactos que cada uno tenía en la ciudad. Fue así como en 2011 algo que parecía más allá de las fuerzas disponibles resultó una experiencia muy satisfactoria: la jornada salió bien, tuvo entre 80 y 100 inscritos y los acos fueron positivos...

De ahí surgió también la posibilidad, sostenida por Mónica Marín, de incluir al Grupo de Vitoria en el Seminario del Campo Freudiano de Bilbao. Y ahí estamos.

Hasta aquí una palabras dichas en memoria de nuestra colega y amiga Carmen Isasmendi. Sin su deseo decidido este trayecto no hubiera sido posible. ¡Gracias Carmen!

*****

Para concluir, ¿por qué el título No se suiciden?

Este título está inspirado en el deseo de una mujer, otra más, periodista. Frente a la crisis actual del periodismo (envuelta en el debate papel-sí, papel-no) sólo algunos periodistas se atreven a correr riesgos y a no retroceder en el ejercicio de la profesión que los anima. Es muy serio lo que les está ocurriendo a los periodistas que se atreven a hacer verdadera investigación para poder informar, poniendo en riesgo su propia vida, a veces incluso perdiéndola. Rusia es solamente un ejemplo, aunque repetido, de ello. Pero son justamente ellos, los periodistas dispuestos a arriesgar algo, aunque no sea algo tan drástico como la vida, quienes hacen existir el papel fundamental que el periodismo juega para los sistemas que se quieren democráticos.

El principal papel del periodismo, el papel que verdaderamente importa (no el soporte que se opone a la tablet), no es el de entretener ni divertir, de lo que se encargan hoy masivamente los medios, ni tampoco el de suministrar “contenidos” (por cierto, ¿para cuándo una crítica sobre el uso en educación de este término?). El papel principal del periodismo es explicar a los ciudadanos cómo funcionan las cosas que les afectan, para que entiendan porqué les afectan y porqué funcionan como funcionan. Y para ello se necesita la investigación periodística y el ejercicio asiduo de la crítica.

Es, por ejemplo, lo que ha hecho el periodista colombiano Alberto Salcedo, premio Ortega y Gasset de este año, explicando la historia de un niño de 13 años mientras lo acompañaba, en una de las regiones más pobres de Colombia, las 5 horas que camina cada día para ir a su escuela.

Pero el periodismo, como la educación, como el psicoanálisis, no puede subsistir como una tarea de héroes solitarios. Se necesita uno que encienda la llama, y con ella la llamada, del deseo, pero después se necesitan profesionales formados, personas comprometidas con un discurso y con un deseo. El periodismo, como la educación, como el psicoanálisis son prácticas que, aunque se ejerzan uno por uno, no son solitarias. Son prácticas que se sostienen entre varios. Entre varios aquí quiere decir entre varios que se confrontan a algo que tiene una parte de imposible, el real de su propia disciplina: el de explicarnos eso que llamamos “mundo”, el de hacer retroceder la ignorancia, o el de llamar a la puerta del inconsciente al lado de un sujeto.

Por eso, en su conferencia de inauguración del 26º Curso de la Escuela de Periodismo, la periodista del principio, que a pesar de su nombre es alguien que sabe trabajar con los otros, Soledad Gallego-Díaz, decía: “¡periodista, si te van a matar, no te suicides!”.

Con ese mismo ánimo educadores y psicoanalistas podríamos decir que, si hoy los discursos a los que servimos se encuentran amenazados, si no se nos consulta ni se nos escucha, si se nos quiere arrinconar… todo eso nos da las mejores razones para levantar la voz. ¡Que se nos oiga!

 

* Conferencia de Clausura del IX Symposium de los Grupos de Investigación del Seminario del Campo Freudiano de Bilbao que, con el título “Diversidad de las prácticas orientadas por el psicoanálisis. El orden social hoy”, fue celebrado en Bilbao el 1 de junio de 2013

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